Cirugía de vías lagrimales en Valencia

DRA. SONIA PEÑARROCHA

Tratamiento especializado para obstrucciones y

alteraciones en el sistema lagrimal.

Las lágrimas desempeñan un papel fundamental en la protección y lubricación de los ojos. De forma natural, drenan hacia la nariz a través de la vía lagrimal. Sin embargo, cuando este sistema se obstruye o no funciona correctamente, las lágrimas no pueden eliminarse adecuadamente, provocando lagrimeo constante, irritación ocular, infecciones recurrentes o molestias en el día a día.

Más allá de la incomodidad física, el lagrimeo continuo puede afectar a la calidad de vida y a la confianza personal. Muchas personas experimentan irritación persistente alrededor de los ojos, dificultad para maquillarse o la necesidad de secarse las lágrimas de forma constante, lo que impacta en su bienestar diario.

Como oftalmóloga especializada en cirugía de vías lagrimales en Valencia, mi objetivo es ayudarte a recuperar el confort ocular y restaurar el correcto funcionamiento del sistema lagrimal, mediante un enfoque diagnóstico preciso y un tratamiento personalizado.

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En qué consiste una cirugía de la vía lagrimal

El sistema lagrimal es el encargado de drenar las lágrimas desde el ojo hacia la nariz. Cuando el conducto lagrimal se obstruye, las lágrimas no pueden evacuarse correctamente y pueden aparecer síntomas como lagrimeo constante, infecciones recurrentes o secreciones molestas.

La cirugía de la vía lagrimal tiene como objetivo restaurar este drenaje de forma natural. La intervención más habitual es la dacriocistorrinostomía (DCR), mediante la cual se crea una nueva comunicación entre el ojo y la nariz, permitiendo que la lágrima vuelva a fluir con normalidad.

Se trata de una cirugía segura y altamente efectiva que mejora de forma significativa la calidad de vida del paciente.

Dacriocistorrinostomía: cómo es la cirugía

La dacriocistorrinostomía (DCR) es la cirugía más utilizada para tratar la obstrucción de la vía lagrimal. El objetivo de la intervención es crear una nueva comunicación entre el saco lagrimal y la nariz para restablecer el drenaje normal de las lágrimas y eliminar el lagrimeo constante.

Existen diferentes técnicas quirúrgicas y la elección del abordaje depende de las características anatómicas de cada paciente, del tipo de obstrucción y de los antecedentes previos. El objetivo es siempre conseguir el mejor resultado funcional con el menor impacto estético posible.

Estos son los dos tipos de cirugías de vías lagrimales que realizo: 

DCR externa

La dacriocistorrinostomía por vía externa se realiza mediante una pequeña incisión en la piel, situada de forma estratégica en el pliegue natural junto al ojo para que la cicatriz resulte prácticamente imperceptible con el tiempo.

 

Este abordaje permite una excelente visualización anatómica de la vía lagrimal y ofrece una elevada tasa de éxito, especialmente en casos complejos o en pacientes que ya han sido intervenidos previamente.

DCR endonasal

La cirugía lagrimal por vía endonasal se realiza desde el interior de la nariz mediante técnicas endoscópicas, evitando incisiones externas en la piel.

 

Esta técnica permite tratar la obstrucción de la vía lagrimal sin dejar cicatrices visibles y con una recuperación habitualmente rápida. La elección de este abordaje dependerá de las características anatómicas y del tipo de obstrucción de cada paciente.

Postoperatorio de la cirugía del conducto lagrimal

El postoperatorio de la cirugía del conducto lagrimal suele ser bien tolerado y la mayoría de los pacientes retoman su actividad habitual en pocos días. 

No obstante existen algunos aspectos a tener en cuenta:

  • En los primeros días es normal presentar una leve inflamación, un discreto sangrado nasal o sensación de congestión.
  • En el caso de la Dacriocistorrinostomía por vía externa, puede aparecer un pequeño hematoma en la zona de la incisión.
  • Se recomienda evitar esfuerzos intensos durante las dos primeras semanas.
  • Con frecuencia se colocan pequeños tubos de silicona en la vía lagrimal para mantenerla permeable durante el proceso de cicatrización; estos se retiran posteriormente en consulta de forma sencilla.
  • El seguimiento postoperatorio es fundamental para asegurar una correcta evolución y optimizar los resultados a largo plazo.

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Preguntas frecuentes sobre la cirugía de vía lagrimal

¿Qué es la cirugía de la vía lagrimal?

El objetivo de la cirugía es solucionar el bloqueo y crear un nuevo camino para que las lágrimas drenen correctamente hacia la nariz. Esto mejorará el lagrimeo y reducirá el riesgo de infecciones.

Si el lagrimeo es a causa de una obstrucción en la vía lagrimal, la técnica quirúrgica dependerá del nivel donde esté la obstrucción. Si es un problema de la entrada, se puede hacer una cirugía pequeña llamada “puntoplastia”. Si la obstrucción está más distal, habría que recurrir a la dacriocistorrinotomía (DCR). 

Es un procedimiento quirúrgico en el que creamos un nuevo canal entre el saco lagrimal y la nariz para permitir que las lágrimas fluyan correctamente. Se puede realizar con una pequeña incisión en la piel cerca del ojo o a través de la nariz usando un endoscopio.

La cirugía de la vía lagrimal se realiza habitualmente bajo anestesia general, por lo que el paciente no siente dolor durante la intervención. Después de la cirugía, las molestias suelen ser leves y se controlan fácilmente con analgésicos habituales.

Suele durar alrededor de una hora, pero deberás permanecer en el hospital durante unas horas más hasta que te hayas recuperado del todo de la anestesia general.

Como cualquier cirugía, tiene sus riesgos, aunque son poco frecuentes. El riesgo de infección es bajo y suele manejarse bien con antibióticos. Un leve sangrado tras la DCR es normal y esperable, pero en la gran mayoría de casos son manejables en su casa – le explicaremos cómo hacerlo. La tasa de éxito de la cirugía es aproximadamente del 90%, pero ocasionalmente, el lagrimeo puede persistir – en esos casos se podrá valorar una cirugía secundaria.

La recuperación inicial suele ser rápida y muchos pacientes pueden retomar su actividad habitual en pocos días. No obstante, el proceso completo de cicatrización y la estabilización definitiva del resultado pueden tardar varias semanas.

Muchos pacientes experimentan mejoría desde los primeros días después de la cirugía, especialmente en el lagrimeo y las molestias asociadas. Aun así, el resultado definitivo se valora una vez completado el proceso de cicatrización.

La tasa de éxito es alta, pero como en cualquier procedimiento, existe un pequeño porcentaje de casos en los que puede ser necesario un retoque o reintervención.

En el abordaje endonasal no queda ninguna cicatriz visible. En el abordaje externo, la incisión es muy pequeña —aproximadamente de 1 cm— y se realiza discretamente en el surco natural de la ojera, por lo que  generalmente suele volverse prácticamente imperceptible a los pocos meses de la cirugía.

El coste de la cirugía de la vía lagrimal depende de varios factores, como la técnica quirúrgica utilizada, el tipo de obstrucción y las necesidades específicas de cada paciente. Por este motivo, cada caso requiere una valoración individualizada que permita definir el tratamiento más adecuado y establecer un presupuesto personalizado.

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Soy Sonia Peñarrocha, oftalmóloga especialista en cirugía de vías lagrimales en Valencia. Realizo valoraciones personalizadas para diagnosticar y tratar la obstrucción de la vía lagrimal y otros problemas funcionales del sistema lagrimal, siempre desde un enfoque médico preciso y adaptado a cada paciente.

 

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